Reserva Cognitiva

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Reserva Cognitiva

Si bien existen diversas formas de conceptualizar la reserva cognitiva, todas ellas se encuentran encaminadas a definirla en torno a una habilidad para tolerar mejor o resistir a los efectos de alteraciones asociadas a las demencias. En otras palabras, soporta mayor cantidad de neuropatología hasta llegar a la manifestación de los síntomas clínicos.

¿Qué es la reserva cognitiva?

La reserva cognitiva, también conocida como “capital mental”, se define como la capacidad de activar, de manera progresiva, redes neuronales como respuesta a demandas crecientes. Por lo tanto, se trataría de un proceso normal, empleado por el cerebro en condiciones sanas durante la realización de diversas actividades intelectuales.Cabe destacar que no se trata de un “antídoto” contra los declives del desarrollo de demencias y del envejecimiento, pero sí contribuye al retraso de posibles deterioros a nivel cognitivo. Esto último sucede ya que, la reserva cognitiva, hace posible una red neuronal más resistente.

¿Qué factores intervienen en la formación de la reserva cognitiva?

Si bien no se puede confirmar totalmente de donde proviene la reserva cognitiva, existen hipótesis sustentadas de que la misma deviene de un factor genético como así también es producto de experiencias vividas por el individuo

  • educación o formación
  • experiencias en torno a la ocupación o a lo laboral
  • actividad física
  • bilingüismo
  • estilo de vida donde se incluyen actividades de ocio, naturaleza intelectual y social
  • estimular la cognición o realizar tareas mentales.

¿Qué actividades favorecen a aumentar la reserva cognitiva?

Previo a sugerir ciertas actividades, se hace necesario advertir que no existen ejercicios o tareas específicas para prevenir el desarrollo de la demencia. Sin embargo, existen investigaciones sobre diversas prácticas que permiten activar las redes neuronales y, de este modo, favorecer o aumentar la reserva cognitiva. Ellas son:

  • La lectura es la actividad por excelencia de estimulación cognitiva, donde no solo se juega la concentración y la memoria, sino que también interviene la imaginación.
  • En los juegos de mesa intervienen la lógica, la memoria, la planificación, la capacidad, el lenguaje, la atención, entre otras. Es por ello que se sugiere jugar de manera frecuente, debido a las funciones cognitivas que se estimulan conjuntamente. 
  • El aprendizaje y el estudio de contenidos novedosos, de un idioma, de un instrumento musical, de nuevas recetas de cocina, del uso de un objeto tecnológico, entre otros, favorece a la cognición.
  • La resolución de retos como crucigramas, completar un sudoku o armar un rompecabezas, activan redes neuronales favoreciendo la reserva cognitiva.
  • Cambiar hábitos y rutinas también promueven a crear nuevas conexiones neuronales, por medio de actividades simples como elegir un camino diferente al volver del trabajo o de club, cambiar la organización de los cajones en la cocina o en la habitación, entre otros.
  • Una alimentación saludable es importante para la salud tanto física como mental. Alimentos ricos en ácidos grasos omega tres, como también en antioxidantes, estimulan la activación cerebral.
  • Realizar ejercicio físico de manera frecuente, promueve la salud física y mental, como también las relaciones interpersonales en el caso de realizarse junto a otras personas.
  • Un buen descanso nocturno y pausa entre actividades, permiten que la persona no se sienta cansada y, en consecuencia a esto, no se altere la eficacia de las funciones cognitivas. En el caso de tener dificultades, será necesario recomendar una buena higiene del sueño.
  • Promover la socialización.

Publicado por: Agustina Yocca – Martín Jozami

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