Consecuencias cognitivas de las crisis de epilepsia

Epilepsia

Consecuencias cognitivas de las crisis de epilepsia

La epilepsia es un síntoma complejo generado por múltiples procesos patológicos del cerebro. Es caracterizado por la descarga ocasional (paroxística), desordenada y excesiva de neuronas, que se pueden detectar a través de las manifestaciones clínicas, de los registros electroencefalográficos (EEG) o de ambos.

Epilepsia: Efecto cognitivo de las crisis

Se ha estudiado la posibilidad de daño cerebral como consecuencia de las crisis ha sido evaluada por décadas, sin embargo, la cuestión es compleja y todavía no hay una respuesta clara y simple. Al estudiar el impacto de las crisis sobre la cognición, se debe considerar la escala de tiempo de los deterioros; ya que pueden ser reacciones de corto plazo (efectos directos o agudos de las crisis) o pueden persistir a lo largo del tiempo. En algún lugar del factor tiempo aparece el tema crucial de la reversibilidad vs la irreversibilidad del deterioro cognitivo.

Efectos directos

Frecuentemente, se asocia el deterioro cognitivo con las secuelas patológicas de las crisis. Se han informado efectos de corto plazo o directos, es decir, agudos de las crisis únicas sobre varias funciones cognitivas, particularmente sobre el aprendizaje de corto plazo y el estado de alerta aun cuando el período de inconsciencia sea breve o cuando no haya alteración de la conciencia o la haya de manera parcial.

No obstante, el mayor impacto de las crisis se produce por los efectos post-ictales, con reducción del estado de alerta, algunas veces durante períodos prolongados. Estos efectos post-ictales son más difíciles de identificar y por ende de aceptar para el paciente. Sin embargo, los efectos post-ictales pueden ser detectados en pruebas de atención durante los días posteriores de una única crisis tónico-clónica y por varias horas después de otros tipos de crisis. Además de los efectos causados por la confusión post-ictal, algunas investigaciones señalan los efectos disruptivos de las descargas epilépticas sobre la potenciación a largo plazo, el proceso fisiológico, relevante para el aprendizaje y particularmente para estabilizar la información en la memoria. 

Es por esto que, no es sólo la crisis epiléptica (el período ictal propiamente dicho) la causante del deterioro cognitivo, y eso permite entender los períodos algunas veces prolongados con deterioro cognitivo como secuela de una crisis incluso en pacientes con crisis breves no convulsivas.

También puede ser ésta la razón por la cual las crisis nocturnas repetidas puedan generar efectos cognitivos. Se ha descubierto que estas tienen efectos perjudiciales sobre las funciones del lenguaje, la memoria y el estado de alerta, posiblemente también a través de los efectos de los patrones de sueño alterados. Es importante tener en cuenta el tipo de crisis con la mayor parte de los efectos sobre las funciones cognitivas con crisis tónico-clónicas secundariamente generalizadas y crisis complejas parciales. 

Se puede sostener entonces, que si una única crisis causa deterioro cognitivo, por consecuencia más crisis causarán déficits cognitivos más severos, un tema que se asocia con la frecuencia de las crisis. Sin dudas la frecuencia de las crisis ha sido correlacionada con el deterioro cognitivo en diversos estudios de manera exitosa. Este factor también puede explicar las mejoras observables de la función cognitiva que se dan luego de comenzar el tratamiento en niños con crisis no convulsivas.

Por definición, las crisis no convulsivas son más difíciles de detectar, de manera que probablemente este sea el efecto de tener crisis durante un período considerable de tiempo antes de detectarlas clínicamente. Tales períodos con crisis recurrentes no controladas incluso pueden causar deterioro de la inteligencia, aunque esto es reversible después del inicio del tratamiento. 

Por consiguiente, la conclusión es que incluso las crisis únicas pueden tener una secuela de disfunción cognitiva durante períodos algunas veces prolongados (incluso con crisis breves no convulsivas) y la actividad de crisis permanentes puede causar efectos cognitivos impresionantes debido a los efectos de deterioro acumulativo de las crisis. Esto es especialmente importante en pacientes con crisis difíciles de detectar, ya que estas crisis pueden presentarse como fluctuaciones en la conducta o trastornos de la atención y por lo tanto pueden persistir durante un período más prolongado sin ser detectadas y, en consecuencia, acumularse hasta llegar a un deterioro cognitivo serio.

Por el contrario, el control de las crisis puede causar mejorías cognitivas. Los efectos cognitivos son mucho mayores en las crisis convulsivas, especialmente en el caso de las crisis secundarias generalizadas, pero la frecuencia de las crisis es mucho menor en estos pacientes (excepto en algunos síndromes de epilepsia severa, como el síndrome de Lennox Gastaut, en el que, sin embargo, el deterioro cognitivo se relaciona con la etiología) y el riesgo de que tales crisis continúen sin ser detectadas ni tratadas es bajo.

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