Tratamiento Neurocognitivo para Adolescentes

Tratamiento neurocognitivo en adolescentes

Tratamiento Neurocognitivo para Adolescentes

Previo a diseñar un plan de tratamiento neurocognitivo para adolescentes, es necesario realizar una evaluación exhaustiva a partir…

  • Anamnesis: entrevista con adolescente, quien decidirá qué información mencionar y qué no. Para ello es importante, desde la primera consulta, iniciar la construcción de un vínculo o una alianza terapéutica, la cual es imprescindible para llevar a cabo el tratamiento.
  • Entrevista con padres y/o figuras significativas.
  • Comunicación con el ámbito escolar.
  • Comunicación con el sistema de salud, en el caso de existir derivación.
  • Técnicas psicométricas y proyectivas administradas al adolescente.

Los medios que se mencionan anteriormente podrán otorgar información al terapeuta, no sólo desde la perspectiva del adolescente, sino de las múltiples versiones, evaluaciones y valoraciones que puedan existir del problema por parte de su entorno. 

El diagnóstico: un saber inacabado.

Una vez recogidos los datos, podrán ser analizados y articulados para poder establecer una hipótesis diagnóstica que permitirá delimitar el diseño del tratamiento. 

En este punto, es fundamental tomar en cuenta lo propuesto por Gisela Untoiglich (2013) cuando plantea el diagnóstico en la niñez: “…este nunca debe presentarse como un saber acabado y cerrado, los padres y el niño tienen mucho para decir acerca de su padecer.”

Si bien la autora hace referencia a una fase etaria diferente a la adolescencia, podría considerarse con el mismo cuidado. El/la adolescente no sólo se encuentra atravesando cambios físicos, sino que también enfrenta un proceso de reorganización de identidad, por lo que un diagnóstico, que funcione como etiqueta o estigma, podría repercutir negativamente a nivel psicológico y social.

Tratamiento Neurocognitivo para Adolescentes

Por lo tanto, la hipótesis diagnóstica debe ser diseñada como una guía para el tratamiento, el cual podrá modificarse en el caso de que surjan nuevos datos, y siempre buscando preservar el bienestar físico, social y psicológico del adolescente.

El terapeuta tiene el deber de brindar la información sobre estas evaluaciones tanto a la familia como al paciente, acorde al lenguaje de su edad, otorgando posibles caminos a tomar en la terapia, realizando derivaciones si así lo considera y estableciendo objetivos de manera conjunta.

Tratamiento Neurocognitivo para adolescentes: posibles hipótesis diagnósticas.

A partir de la evaluación, en los adolescentes pueden encontrarse posibles dificultades que causarían padecimiento y malestar psicológico:

  • Consumo de sustancias. Adicciones.
  • Trastornos de la conducta alimentaria.
  • Trastornos de la conducta disruptiva.
  • Trastornos cognitivos o dificultades en el pensamiento.
  • Trastornos del estado de ánimo (depresión o manía).
  • Ansiedad, conductas evitativas.
  • Quejas de malestar físico.
  • Retraso del desarrollo.
  • Problemas de la personalidad.
  • Dificultades en las relaciones paterno-filiales, celos de hermanos, problemas familiares socioeconómicos, referente a los grupos de apoyo, entre otros.

Cada uno de estos problemas o dificultades que puede presentar un adolescente se caracterizan de diferentes modos. A continuación serán desglosados aquellos trastornos que se externalizan por medio del comportamiento:

Trastornos
  1. Consumo de sustancias. Adicciones

El consumo de sustancias en adolescentes se constituye como un importante problema de salud pública, que puede generar lesiones y accidentes severos, trastornos por consumo de sustancias y otros trastornos psiquiátricos (ansiedad, depresión, manía, déficit de atención), ideación y conducta suicida, comportamientos sexuales de riesgo, hasta llevar a la muerte cuando se trata de casos muy graves. Además, son la principal causa de discapacidad en la etapa de la adolescencia.

Otra de las consecuencias que puede traer el consumo, en el caso de administrarlo por vía intravenosa, es…

  • Aumento del riesgo de contagio por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), virus de la hepatitis B y virus de la hepatitis C.
  • Complicaciones vasculares.
  • Daño hepático
  • Diversos tipos de cáncer
  • En adolescentes embarazadas, puede provocar alteraciones congénitas (teratogénesis y síndrome alcohólico fetal).

El tratamiento en el abuso de sustancias en adolescentes demanda, por lo general, una interacción de diversos abordajes y modalidades simultáneas en lo que respecta a la psicoterapia (individual, grupal y familiar). Así mismo, los fármacos que se administran en estos casos otorgan las condiciones biológicas que favorecen a la detención del consumo. 

Sin embargo, el uso de sustancias es un comportamiento voluntario y es por ello que, para que el tratamiento sea exitoso, es imprescindible que el adolescente decida no consumir y que pueda incorporar los recursos necesarios para dejar de hacerlo a largo plazo. Es en este punto que la rehabilitación cognitiva-conductual tiene como objetivo la abstinencia completa, aunque se toma en gran consideración cualquier progreso de reducción del consumo y del daño que provoca.

  1. Trastornos de la conducta alimentaria.

Los trastornos de la conducta alimentaria incluyen la Anorexia y Bulimia Nerviosa, caracterizadas principalmente por alteraciones en la ingesta de los alimentos como también en la distorsión de la imagen corporal. Asimismo, ambos tipos tienen un riesgo elevado de presentar trastornos comórbidos, como ser aquellos del estado de ánimo (por lo general, depresión), trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno límite de la personalidad.

Existe una prevalencia de personas que padecen este cuadro tratándose, por lo general, de mujeres adolescentes y jóvenes. Sin embargo, actualmente se ha identificado un crecimiento de este trastorno en varones que transitan estas fases etarias, especialmente aquellos que habitan en países desarrollados o en vías de desarrollo.

Se destaca que las funciones cognitivas alteradas por este trastorno son: habilidades visoconstructivas y visoespaciales, atención selectiva, memoria visual, capacidad de aprendizaje y funciones ejecutivas. Dichas áreas son afectadas principalmente por la pérdida de peso a partir de estos comportamientos. La mayoría de ellas pueden ser recuperadas una vez que se restablece la nutrición del organismo.

Asimismo, existen dificultades psicológicas que surgen como ser: aislamiento social, conflictos familiares, problemas para el fortalecimiento del autoconcepto, autoestima, autonomía. Lo mencionado podría desembocar en conductas autolesivas, intentos de suicido, abuso de sustancias y, en casos severos, la muerte.

El tratamiento en el trastorno de la conducta alimentaria en adolescentes debe tomar en cuenta la complejidad del mismo, desde su perspectiva biológica, psicológica y social, acompañada de las características particulares que posee esta etapa vital.

Trastornos de la conducta alimentaria

Es por ello que el tratamiento será óptimo en tanto implique el accionar de un equipo interdisciplinario idóneo (médico especialista en adolescencia, nutricionista, psiquiatra, psicólogo, entre otros) para atender esta problemática.

Es importante que la recuperación sea lo más temprana posible ya que se encuentran mayores dificultades a medida que el trastorno persista en el tiempo. Esto podría deberse a que las consecuencias como el déficit nutricional y el aislamiento social causarían un grave impacto en el cerebro, limitando las funciones cognitivas y las estrategias que demanda la rehabilitación. Mientras estos síntomas pasen mayor tiempo sin someterse a un tratamiento y la gravedad aumente, el cerebro se verá más afectado.

  1. Trastornos de la conducta disruptiva.

Los trastornos de la conducta disruptiva (T.C.D.) en la adolescencia, conocidos también como “padecimientos externalizados” o de la conducta perturbada, se identifican como uno de los motivos de consulta más frecuentes y que lleva a la asistencia psicológica, neurológica y psiquiátrica. El DSM-IV incluye, dentro de los trastornos de conducta disruptiva, a los siguientes:

  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
  • Trastorno negativista y desafiante (TND)
  • Trastorno disocial (TD)
  • Trastornos por uso de sustancias (TUS)
  • Trastorno explosivo intermitente (TEI)

Cada uno de estos tipos de manifestación del T.C.D., poseen características particulares que llevan a que los abordajes sean diferentes entre ellos.

Trastornos de la conducta disruptiva

El tratamiento en los trastornos de la conducta disruptiva en adolescentes debe tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • No dejar de lado los aspectos culturales en el diagnóstico y la rehabilitación.
  • Recabar datos del adolescente, de sus padres, o de otros informantes que se consideran significativos (ej. maestros).
  • Deben evitarse intervenciones donde se expone al adolescente a escenarios o circunstancias de miedo para convencer al mismo de que no debe realizar ciertas conductas.
  • Elegir las intervenciones que sean adecuadas en el caso por caso (terapia familiar, terapia cognitiva-conductual, terapia sistémica, entre otros), teniendo como base la evaluación exhaustiva previa.
  • Se deberá considerar el tratamiento farmacológico cuando se observa la persistencia del trastorno de conducta y cuando se identifica un trastorno psiquiátrico asociado.
  • Tener en cuenta que estos conflictos en la conducta se presentan en un contexto familiar, educativo o social determinado.
  • Es fundamental evaluar permanentemente la adherencia al tratamiento por parte del adolescente y la familia.
  • Este tipo de trastornos conllevan a dificultades en el aprendizaje y en las relaciones sociales, ya que las conductas que realizaría el adolescente pueden ser percibidas por los demás de modos diferentes: agresivas, anormales, indiferentes, impulsivas, entre otros.
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