Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

Déficit de atención

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno prevalente del desarrollo, el cual, según los criterios diagnósticos del DSM-IV (Amercian Psychiatric Association, 1994), se manifiesta a través de un patrón persistente de síntomas conductuales de falta de atención, hiperactividad e impulsividad.

El TDAH es considerado uno de los problemas más comunes en la infancia. Su incidencia es aproximadamente del 5 al 7% para los niños y 2 al 4 % para las niñas. Este trastorno aparece a edad muy temprana, antes de los 7 años. Estos problemas no siempre se resuelven en la adolescencia, suelen persistir en el adulto en 30 a 50% de los casos, por lo que representan un importante problema de salud pública (Barkley, Fischer, Edelbrock & Smallisch, 1990). 

El diagnóstico del TDAH debe hacerse sólo si el síndrome está interfiriendo visiblemente con el desarrollo social, académico, ocupacional y/o funcional del paciente. En algunos casos el trastorno es predominantemente atencional (primer subgrupo); de lo contrario se puede centrar en el componente de hiperactividad-impulsivo (segundo subgrupo) y también hay quienes combinan la hiperactividad con los problemas de atención (tercer subgrupo). 

En los problemas de inatención, las alteraciones de conducta y el mal rendimiento académico suelen ser en cierta forma silenciosos, debido a que puede considerarse pereza, depresión o falta de motivación. 

El TDAH muestra manifestaciones un poco diferentes si persiste en la adultez. Los adultos con TDAH residual tienden a buscar atención médica y/o psicológica por una o varias de las siguientes razones: 

• Tienen problemas laborales importantes, cambian constantemente de actividad laboral, o en su trabajo no se les promueve tan rápido a pesar de ser aparentemente eficientes. 

• Tienen conflictos frecuentes en sus relaciones interpersonales y con su pareja. 

• Se sienten frustrados debido a no poder alcanzar sus metas; aunque realicen grandes planes, sólo consiguen un poco de lo que se proponen.

Hace pocos años, se han esclarecido los síntomas y causas que pueden dar origen a este trastorno y se ha encontrado que puede tener un origen genético. Se ha descrito, que el TDAH no es un trastorno de la atención en sí mismo, como se había pensado; sino que, este se origina como una falla en el desarrollo en los circuitos neuronales que son responsables de la inhibición y el autocontrol. Esta pérdida de autocontrol influye en otras funciones cerebrales importantes para mantener la atención, incluyendo también en la habilidad para postergar recompensas inmediatas y así, obtener mayores ganancias.

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) según el  CIE-10 y DSM-IV deben cumplir con son los siguientes requisitos: 

a) Aparición de los síntomas antes de los 7 años. 

b) Duración del trastorno superior a los 6 meses. 

c) Presencia de los síntomas en dos o más contextos diferentes. 

d) Deterioro significativo en la actividad académica o sociolaboral como consecuencia del trastorno de atención. 

e) Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (trastorno del estado de ánimo, de la personalidad o disociativo). 

Según sus manifestaciones se existen tres modalidades de TDAH: 

a) Tipo combinado: cuando tanto los síntomas de inatención como los de hiperactividad impulsividad están incrementados de manera significativa. 

b) Predominio del déficit de atención. 

c) Predominio de la hiperactividad-impulsividad.

Un factor que influye en el reconocimiento del TDAH, particularmente en casos de hiperactividad, es la comorbilidad (alteraciones asociadas). Existe una alta correlación entre TDAH y otros trastornos psiquiátricos. Más del 50% de las personas diagnosticadas con TDAH cumplen también los criterios de algún trastorno psiquiátrico, por ejemplo, ansiedad, trastornos afectivos, uso de drogas, problemas de aprendizaje o problemas de conducta. En adolescentes y adultos los trastornos asociados pueden ser más sobresalientes que el TDAH.

Teniendo en cuenta que casi todos los niños en algún momento experimentan los síntomas de TDAH, el especialista debe poder distinguir si los síntomas manifiestos son sustancialmente mayores que en otros individuos de la misma edad. Es decir, la pregunta no es si tiene más síntomas, sino si los sufre en forma más intensa.

En el diagnóstico es necesario distinguir si se trata de alteraciones crónicas, o de alteraciones asociadas con alguna situación particular, como angustia, depresión, ansiedad como se mencionó anteriormente. En los adultos, particularmente, resulta importante observar aspectos tales como: la organización de la economía personal o del horario diario, la capacidad para mantener la atención en tareas habituales, como leer el periódico, la comunicación con la familia y con los amigos y la habilidad para mantener un trabajo independiente.

Share with

Deja una respuesta

Start typing and press Enter to search

Chatea con nosotros