Alteraciones Neuropsicológicas de los tumores cerebrales

Alteraciones de tumores cerebrales

Alteraciones Neuropsicológicas de los tumores cerebrales

Los tumores cerebrales son toda proliferación neoplásica que crece en el interior de la cavidad craneana y generalmente en el mismo tejido cerebral, sin embargo, se pueden presentar también en meninges, cráneo y nervios. Su naturaleza expansiva genera que se manifieste siempre un cuadro neurológico focal, el cual puede ser de progreso lento o rápido, de esta forma ninguna región del sistema nervioso es inmune a su formación.

Alteraciones neuropsicológicas causadas por los tumores cerebrales

Los tumores cerebrales conforman un modelo particular en Neuropsicología, debido a que el daño cerebral progresivo que generan se traduce en una readaptación progresiva del tejido nervioso, ocasionando efectos tanto directos e indirectos sobre las funciones cognitivas y el comportamiento.

Los efectos directos son causados por el crecimiento expansivo del propio tumor, por otro lado, los indirectos dependen de factores colaterales al tumor tales como el aumento de la presión intracraneana, edema cerebral, intervención quirúrgica, entre otros.

La severidad de las consecuencias neuropsicológicas producidas por los tumores dependerá de su localización, tamaño y velocidad de crecimiento. Los tumores con mayor velocidad presentan una sintomatología cognitiva más amplia debido a que afectan al cerebro de una manera más global, mientras que los tumores de crecimiento lento favorecen la existencia de procesos de readaptación cerebral, ya que se producen de modo progresivo.

Alteraciones de tumores cerebrales

Por otro lado, la localización del tumor es el factor más determinante en relación al tipo de alteraciones sensomotoras y cognitivas, generando síntomas focales que variarán dependiendo de su ubicación en el encéfalo. 

Las personas con tumor cerebral deben ser evaluados neuropsicológicamente al menos en dos momentos: durante el período prequirúrgico y durante el período postquirúrgico. Algunos tumores que comprimen la masa cerebral pueden mejorar las alteraciones de las funciones mentales tras su resección; por el contrario, en los tumores intracerebrales las consecuencias pueden empeorar el rendimiento psicológico causado por la edematización y del traumatismo quirúrgico.

La evaluación neuropsicológica debe ser más detallado cuando los tumores impactan en zonas asociativas del cerebro, debido a que es factible que en las pruebas de exploración neurológica convencional no se detecten datos de interés, mientras que éstos si se muestren en una exploración neuropsicológica más fina de las funciones mentales superiores. También resulta pertinente tener en cuenta que frecuentemente los síntomas neuropsicológicos alterados no sólo corresponden a la localización exacta del tumor, sino a los efectos de compresión contralateral ejercidos por la masa tumoral. 

Manifestaciones según la zona del tumor

  • Los tumores de localización frontal, generalmente, producen una disminución de las funciones cognitivas con empobrecimiento en la fluidez del lenguaje y en la capacidad de aprendizaje de tareas secuenciales o complejas, configurando así una sintomatología característica del síndrome disejecutivo.

    Cuando el tumor se localiza en la parte orbital que altera a los dos hemisferios y al cuerpo calloso anterior se desencadenan trastornos de conducta que pueden tranquilamente ser confundidos con una psicopatía, ya que la persona se muestra muy desinhibida y con intensa hiperactividad, manifestando trastornos de conducta, que hasta pueden ser delictivas.

    Los tumores que se sitúan en las zonas más superiores de los lóbulos frontales suelen generar un efecto opuesto, es decir, manifestaciones de apatía, pseudodepresión, hipocinesia y abulia, lo que se conoce habitualmente como síndrome pseudodepresivo. Un tumor frontal también puede producir trastornos afásicos de tipo motor si implican al Área de Broca, con disminución del lenguaje espontáneo, aunque habitualmente la capacidad de lenguaje comprensivo suele estar preservada. 
  • Los tumores en el lóbulo parietal están caracterizados por las alteraciones en el sentido del tacto, con dificultad para recordar o identificar los objetos. Por otro lado, también suelen producir inconvenientes en la configuración del esquema corporal, y otras manifestaciones como síndrome de Gerstmann, disgrafía o discalculia, agnosia digital o incapacidad para reconocer derecha e izquierda. 
  • Cuando los tumores se localizan en el lóbulo temporal pueden presentarse trastornos de audición, memoria o personalidad. Si se ubican en el área más profunda del lóbulo temporal izquierdo se producirán alteraciones selectivas de la memoria verbal o trastornos de memoria icónica si afectan al hemisferio derecho.

    Los grandes tumores temporales pueden desencadenar un cuadro de amnesia global generalizada. Por otro lado, se debe tener en cuenta que dadas las estrechas conexiones que el lóbulo temporal tiene con el sistema límbico, sucede frecuentemente que la presencia de un tumor en esta zona produzca alteraciones de conducta (impulsividad, discontrol), desarrollando además manifestaciones epilépticas en un 50% de los casos. 
  • Los tumores localizados en el lóbulo occipital afectan a la visión generando alteraciones sensoriales o trastorno visoespacial y agnosias visuales si se ubica en las áreas de asociación. Si están localizados en el tronco cerebral pueden desencadenar alteración sensitiva o motora en los nervios craneales, por lo que puede generarse una afectación de las vías motoras o pérdida de sensibilidad relacionadas con el par nervioso que esté afectado por el tumor. 
  • Los tumores cerebelosos frecuentemente producen manifestaciones de estilo atáxico, con impacto en el equilibrio o la coordinación, dependiendo de que se ubique en los hemisferios cerebelosos o en el vermis. Cuando el tumor se despliega en el interior de los ventrículos cerebrales puede impedir la circulación del LCR, desencadenando trastornos del equilibrio, vómitos o alteraciones en el nivel de conciencia. Los tumores que se ubican en el diencéfalo alteran el patrón neuroendocrino, provocando síntomas muy variados como amenorrea o galactorrea.
Share with

Deja una respuesta

Start typing and press Enter to search

Chatea con nosotros