Lóbulo Parietal: Estructura, Función y Lesiones

Lóbulo parietal

Lóbulo Parietal: Estructura, Función y Lesiones

El lóbulo parietal parte del cerebro es una zona de la corteza cerebral que queda ubicada justo por detrás del lóbulo frontal: ambos lóbulos quedan separados por el llamado surco central. Este lóbulo está situado en la parte trasera superior del encéfalo, es decir, por encima del occipital y del temporal y por detrás del frontal.

Sin embargo, el lóbulo parietal trabaja conjuntamente con ese y el resto de lóbulos del cerebro, ya que incluye una gran área de asociación, que puede ser vista como una central en la que muchos tipos de información se mezcla para generar una unidad. Estructuralmente se divide:

  • Giro postcentral o área 3 de Brodmann. Aquí se localiza el área somatosensorial primaria, encargada de recibir y procesar la información de los sentidos.
  • Corteza parietal posterior. Esta estructura es clave para procesar todos los estímulos que vemos y para coordinar a su vez los movimientos.

Lóbulo parietal superior. Esta estructura es clave para la orientación espacial y la motricidad fina.

Lóbulo parietal inferior. Esta región es una de las más interesantes, se encarga de relacionar expresiones faciales con emociones. A su vez también es esencial para llevar a cabo operaciones matemáticas y para ejecutar el lenguaje o la expresión corporal.

Área sensorial primaria . En esta área del lóbulo temporal procesamos toda la información relativa a la piel: el calor, el frío, el dolor.

Lóbulo parietal ejemplo

De esta manera, el lóbulo parietal, gracias a las conexiones neuronales que tienen lugar en su interior, tiene un gran impacto en muchos procesos mentales, desde la percepción sensorial hasta el desarrollo de la personalidad. 

 ¿Cuáles son las principales funciones del lóbulo parietal?

  • Integración de la Información Sensorial: se encarga de  captar estímulos visuales, auditivos, olfativos, táctiles (incluida la temperatura) y gustativos. si estos no se unieran para dar lugar a una percepción sensorial plena. Esto quiere decir que, tiene la importante función de integrar toda esta información (de sentidos diferentes) en una sola, lo que nos permite disponer y disfrutar de una experiencia sensorial muy compleja en la que todos los sentidos se “mezclan”. En definitiva, el lóbulo parietal se encarga del procesamiento somestésico, es decir, la capacidad sensorial de reconocer las sensaciones corporales.
  • Procesamiento del dolor: el lóbulo parietal es una de las regiones más involucradas en el procesamiento y la experimentación de este dolor. Al recibir unos estímulos concretos a través de los conocidos como nociceptores, unas neuronas especializadas en la transmisión de impulsos nerviosos vinculados al dolor, este (y otros) lóbulos se activan de tal manera que experimentamos el dolor en sí.
  • Desarrollo del razonamiento matemático: El lóbulo parietal es una de las regiones del cerebro más vinculadas a las habilidades matemáticas, y es que gran parte de todo lo que tiene que ver con la lógica de las operaciones matemáticas nace de las conexiones neuronales de esta región del cerebro.
  • Posibilita el lenguaje verbal: No es necesario decir la importancia que tiene el habla ya no solo en nuestro día a día, sino en el desarrollo intelectual de la especie humana. Y este lenguaje verbal es posible, en parte, gracias a la evolución por la que ha pasado el lóbulo parietal, el cual dispone de conexiones neuronales que hacen posible que los humanos seamos el único animal con un lenguaje verbal complejo.

 Control de esfínteres: El lóbulo parietal tiene una gran implicación en el control de los esfínteres urinarios (y los anales), los cuales son unos anillos musculares que, dependiendo de si están abiertos o no, permiten o impiden el paso de la orina desde la vejiga hasta la uretra para la micción. Cuando el lóbulo parietal está sano, podemos controlar conscientemente esto, pero en cuanto hay lesiones, hay problemas para controlar la micción, pues los esfínteres no están bien regulados.

Lesiones en el Lóbulo Parietal 

Las personas que sufrieron un daño traumático u orgánico (a raíz de un ictus, por ejemplo) en los lóbulos parietales muestran serios problemas a la hora de reconocer sus cuerpos, de orientarse en un escenario, manipular o alcanzar objetos, dibujar, asearse. De este modo, son muy comunes tanto las apraxias (realizar movimientos de forma voluntaria) como las agnosias (reconocer objetos).

Cuando los lóbulos parietales del hemisferio izquierdo y el derecho quedan lesionados, puede aparecer el Síndrome de Balint. Este es un desorden neurológico grave que afecta sobre todo a la percepción y a la capacidad psicomotriz. Entre sus síntomas se encuentra la incapacidad de percibir las imágenes como un todo, es decir, que se ven elementos separados pero no se sabe ni a qué distancia están de uno mismo o entre sí ni la posición que ocupan. Del mismo modo, aparecen dificultades en la coordinación de los movimientos de los ojos (ataxia óptica).

Una lesión en el lóbulo parietal derecho puede producir heminegligencia, es decir, incapacidad para prestar atención a los estímulos presentes en el lado izquierdo del cuerpo a la vez que la persona no se da cuenta de este problema (un fenómeno conocido como anosognosia).

Las personas con heminegligencia descuidan totalmente una de las mitades de su cuerpo, lo cual significa que no la lavan, la visten o la peinan, y del mismo modo actuarán como si estuvieran ignorando todo aquello que ocurre en uno de los lados de su cuerpo.

Las afasias o problemas del lenguaje así como las ataxias (problemas de coordinación corporal e incluso visual) también son muy recurrentes en este tipo de patologías asociadas a lesiones en el lóbulo temporal. 

Para finalizar, se puede definir al lóbulo parietal como ese hogar donde se asientan gran parte de nuestros procesos sensoriales. Nuestra capacidad para movernos e interaccionar con el medio y las personas que nos envuelven dependen de esta estructura.

Share with

Deja una respuesta

Start typing and press Enter to search

Chatea con nosotros