La modalidad de la atención

Atención

La modalidad de la atención

La atención abarca un amplio espectro, debido a que participa en los procesos más pasivos e involuntarios como la respuesta de orientación y también lo hace en la gestión de tareas complejas. Existen dos niveles en la modalidad de la atención: atención pasiva y atención activa.

Atención
  1. Atención Pasiva: es una modalidad de atención más inespecífica y rudimentaria, la persona en este caso no se dirige intencionalmente a un objeto o situación y tampoco ejerce algún tipo de esfuerzo voluntario. La atención pasiva se caracteriza porque no está vinculada con motivos, intereses inmediatos o necesidades. Se incluyen dos, el estado de alerta y la respuesta de orientación.
    1. Estado de alerta: conforma la base fundamental de procesos atencionales, debido a que es el nivel más elemental. El nivel de activación es el necesario para permitir el acceso de los estímulos, resultando así más fácil la disposición del organismo para procesar la información. Da lugar a que el sistema nervioso tenga suficiente capacidad para recibir inespecíficamente informaciones internas o externas. 
      1. La alerta fásica es un estado de preparación para procesar un estímulo en el que se involucra el tiempo que transcurre entre la señal de aviso y el inicio de la respuesta.
      2. La alerta tónica, o atención tónica, es el umbral de vigilancia mínimo que se necesita para mantener la atención durante la realización de una tarea prolongada.
    2. Respuesta de orientación: Es una modalidad común a todos los mamíferos, permite la supervivencia y prepara al individuo a responder ante cualquier estímulo externo sorpresivo. La misma incluye varios niveles de orientación, temporal, autopsíquica, espacial, alopsíquica y reconocimiento de derecha e izquierda. 

  2. Atención activa: en este proceso participan los aspectos motivacionales del individuo. Refiere una actuación intencionada y consciente con una utilidad práctica. A partir de que se dispone de suficiente nivel de activación psicofísica para permitir el acceso a nueva información al sistema nervioso, se pone en juego el proceso de atención deliberada, la cual tiene diferentes modalidades: selectiva, alternante, dividida, focalizada y sostenida. 
    1. Focalizada: Es la capacidad a través de la cual el foco atencional se enfoca en un objetivo concreto, que a la vez resiste al incremento de la fatiga y las condiciones de distractibilidad. Este tipo de atención requiere un nivel de alerta suficientemente activo, sin embargo, depende preferentemente de los factores motivacionales de cada sujeto.

      Con respecto a su origen, no hay un punto de acuerdo, algunos autores consideran que tiene una naturaleza sensorial, por estar situado en las fases iniciales del procesamiento atencional, mientras que otros sostienen que se trataría de un proceso concretamente perceptivo que selecciona entre varios estímulos luego de producirse la recepción sensorial inicial.

      Un ejemplo de atención focalizada sería procesar activamente un determinado tipo de estímulos, como por ejemplo prestar atención a los vehículos que pasan por la calle, los sonidos del entorno, etc. También se considera en la atención focalizada aquellos ejercicios de tachado o cancelación de letras, sílabas o palabras en un texto.
    2. Sostenida: Cuando se encuentra activada la atención focalizada, entra en juego el proceso de atención sostenida, que es la capacidad de mantener el foco atencional durante un periodo de tiempo más o menos prolongado, resistiendo el cansancio y la presencia de elementos distractores.

      Este tipo de atención se da cuando una persona realiza una actividad durante un periodo de tiempo, preservando la eficacia durante el tiempo en que se ejecute la tarea. Es decir, la atención sostenida consiste en procesar un patrón de determinados estímulos de la manera más eficaz durante un tiempo determinado. Por ejemplo, tachar las determinadas letras o palabras en un texto de la forma más eficiente posible durante varios minutos. 
    3. Selectiva: La atención selectiva refiere a la capacidad de mantenimiento de una respuesta ante un estímulo, a pesar de la presencia de estímulos distractores que compiten entre sí de manera simultánea.

      Es la capacidad para seleccionar y activar los procesos cognitivos hacia aquellos estímulos o actividades que son importantes en el momento, anulando los demás. Esta modalidad exige una mayor exigencia cognitiva, debido a que requiere mayor esfuerzo para responder a un estímulo en particular de manera exitosa. Un ejemplo sería hablar con una persona en medio de un ambiente ruidoso.  
    4. Alternante: La atención alternante es una modalidad de atención voluntaria de alto nivel, mayor a la atención focalizada y sostenida, ya que requiere de mayores recursos cognitivos. Refiere a la capacidad de cambiar el foco de atención desde un estímulo a otro de manera voluntaria o ante demandas externas, desplazándolo entre varias actividades. La misma requiere de una gran flexibilidad cognitiva, capacidad de inhibición, memoria prospectiva y memoria de trabajo.
    5. Dividida: Se define como la capacidad de una persona para dar varias respuestas de manera simultánea ante diferentes estímulos, realizando tareas igualmente diferentes entre ellos. Es decir que implica prestar atención a por lo menos dos estímulos al mismo tiempo.

      También se puede llamar atención dividida a aquella que, frente a una cierta cantidad de estímulos, el individuo puede repartir sus recursos atencionales para poder desempeñar así una tarea compleja. Esta modalidad implica la participación de otros componentes cognitivos tales como la flexibilidad mental, la memoria operativa y la resistencia a la interferencia.
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