Bases neurológicas de los procesos de atención

Bases neurológicas de la atención

Bases neurológicas de los procesos de atención

Se concibe a la atención como un proceso multimodal en el que se involucran diversas estructuras del sistema nervioso central. El procesamiento neurofisiológico de la atención atraviesa diversas fases, en la que actúan varias estructuras neuroanatómicas ubicadas a lo largo del tronco cerebral y el cerebro.

Dicho procesamiento inicia en el tronco cerebral y termina en el córtex asociativo, mientras que el hemisferio derecho tendría un mayor protagonismo.

Las modalidades más involuntarias y básicas de la atención suceden en las áreas más basales del encéfalo, mientras que, a medida que la actividad atencional se va tornando más voluntaria, las áreas corticales de atención son las implicadas. 

Atención

Formación reticular de la atención

La actividad de la formación reticular regula el mantenimiento del estado de alerta, la cual se encuentra ubicada en el tronco cerebral y en el tálamo, incluyendo también las fibras que conectan las diferentes áreas corticales y subcorticales. 

Al tratarse de la atención primaria que subyace en todos los procesos cognitivos, motores y perceptivos, resulta imprescindible que el organismo disponga de un sistema suficiente de “encendido”.

Por lo tanto, es gracias a la formación reticular que se dispone de un nivel adecuado de alerta que permite el procesamiento sensorial de los estímulos que ingresan al cerebro. El sistema reticular excita al tálamo y este a su vez al córtex cerebral. 

Formación reticular ¿De qué se conforma?

Asimismo, está formada por sistemas que actúan coordinadamente, el SARA (Sistema activador reticular ascendente) y el SARD (Sistema activador reticular descendente).

La formación reticular está conformada por pequeñas estructuras ubicadas en el tronco cerebral y el tálamo, las cuales ejercen funciones biológicas importantes tales como el control neurovegetativo, el control de los ciclos de sueño y vigilia, regulación del dolor, y la regulación del estado de alerta.

Resulta crucial para el inicio de los procesos atencionales, ya que participa en los procesos de atención pasiva e involuntaria, por lo que, tanto la alerta tónica como la afásica dependen de la formación reticular. 

Si se produjera una inactivación momentánea de los núcleos de la formación reticular, disminuiría drásticamente el nivel de alerta, que podría llegar a casos extremos como un estado de coma o la muerte, y en casos menos graves el descenso del nivel de alerta podría estar relacionado con trastornos del pensamiento de tipo cofabulatorio.  

Tálamo

El tálamo se encuentra situado en el centro del cerebro, conformando una zona de paso obligatoria para la mayor parte de las aferencias y eferencias cerebrales. La función de este consiste en conectar la corteza cerebral con las demás estructuras del sistema nervioso, a su vez, discrimina estímulos y regula la intensidad del flujo. 

Entonces, se entiende que el tálamo es el centro ocupado de intercambiar las informaciones sensorio-motoras que provienen de la periferia o de la corteza cerebral, se encarga, a su vez, de dirigir los estímulos hacia los canales perceptivos adecuados. Por lo que, el tálamo resulta sumamente importante para los procesos atencionales. 

¿Para qué sirven los Ganglios Basales en la atención?

Constituyen un sistema de interfaz atencional, que establece un puente entre la formación reticular, la corteza cerebral y el sistema límbico. El putamen y el caudado cumplen las siguientes funciones:

Transmitir informaciones al córtex permitiendo el procesamiento selectivo y focalizado de la atención.

Conectar con diversas estructuras del sistema límbico como la amígdala, dando lugar a que los procesos emocionales se integren con los procesos atencionales.

Ganglios basales

Giro cingulado y córtex heteromodal 

La información que proviene del tálamo y de los ganglios basales llega a la zona anterior del giro cingulado y al córtex heteromodal asociativo.

Los procesos de localización, regulación y activación del nivel de alerta y determinación de la pertinencia del estímulo son competencias del córtex cerebral.

Aun cuando los cuatro lóbulos externos están implicados en el control de la atención, son los lóbulos frontales y parietales los que tienen más relevancia en este proceso.

¿Cómo es regulado el proceso de atención desde el córtex?

El procesamiento de la atención es regulado desde el córtex por sistemas interdependientes, los cuales están localizados en los lóbulos cerebrales. 

Lóbulo parietal: Es el que se ocupa de preparar mapas sensoriales para el control de la atención.

Existe una asimetría atencional en el lóbulo parietal ya que, en sujetos normales, la atención dirigida al campo visual derecho activa en mayor magnitud a la corteza cerebral derecha, mientras que la atención dirigida al campo visual derecho activa tanto el hemisferio izquierdo y el derecho. Por lo que, habría mayor implicancia del hemisferio derecho. 

Área prefrontal: conforma el final del trayecto del proceso atencional, la cual tiene numerosas subfunciones muy ligadas al control de la atención, tales como la regulación atencional de actividades que requieran de planificación gracias al sistema ejecutivo prefrontal, el control de la atención sostenida sin dispersión atencional, el control de la atención focalizada dirigiendo el foco hacia el lugar correcto y el control de movimientos sádicos oculares a través de los campos visuales.

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