Accidente cerebro vascular: ¿Qué sucede con las funciones ejecutivas?

Funciones ejecutivas

Accidente cerebro vascular: ¿Qué sucede con las funciones ejecutivas?

El lóbulo frontal es una de las áreas del cerebro que comúnmente se ve afectada luego de una lesión cerebral, así ocurre en el caso de un Accidente Cerebro Vascular. En este artículo profundizaremos sobre las funciones ejecutivas y qué sucede con ellas después de un accidente cerebro vascular

Las lesiones en estas áreas se caracterizan por la aparición de una gran variedad de problemas físicos, emocionales y cognitivos. Esto no quiere decir, que no existan otras áreas cerebrales afectadas, estas se mencionan más adelante. 

¿Qué ocurre con las funciones ejecutivas después de un accidente cerebro vascular?

A nivel cognitivo es común encontrar que estas personas presentan alteraciones en su habilidad para iniciar, modular o inhibir la atención y la conducta; dificultades para interactuar productivamente con otros en discusiones y conversaciones; y alteraciones para planificar y controlar la conducta dirigida al resultado.

Dentro de este deterioro global a nivel cognitivo que sufren los pacientes, las funciones ejecutivas, cumplen un papel muy importante en la capacidad de conformar un plan de acción, el pensamiento reflexivo, la resolución de problemas, la autorregulación y el inicio del comportamiento en consonancia con el medio ambiente, que también se ven afectadas.

Se debe tener en cuenta que, dependiendo del territorio vascular afectado y la intensidad, se ha estimado, en términos generales, que el riesgo de padecer deterioro cognitivo llega hasta un 80% en personas con un accidente cerebrovascular.

Sumado a esto, se ha mostrado que la gravedad de los síntomas cognitivos empeoran en un periodo aproximado de tres meses después de un accidente cerebrovascular, siendo este deterioro un predictor del empeoramiento de la sintomatología de la patología clínica y en la afectación de las actividades básicas de la vida diaria.

Áreas Cerebrales y Funciones Ejecutivas
  • Aunque se atribuyen diversas funciones ejecutivas específicas a cada lóbulo, la mayoría de las actividades requieren la coordinación entre múltiples áreas de ambos hemisferios.

    Por ejemplo, aunque el lóbulo occipital es esencial para el procesamiento visual, partes de los lóbulos parietal, temporal y frontal a ambos lados también procesan los estímulos visuales complejos.
  • Los trastornos cognitivos precisos que derivan del daño prefrontal, provocado por un accidente cerebrovascular, sin duda dependen de la ubicación de la lesión, a continuación se nombrará cada una de ellas:  

Lesiones en los lóbulos frontales y sus manifestaciones 

  • Existen 6 circuitos funcionales que median los aspectos cognitivos, motores y emocionales de la conducta humana. Son circuitos paralelos y similares respecto a su estructura y organización, en forma de circuito cerrado que se origina en una zona particular de la corteza frontal.
  • Motor: Enlentecimiento motor o Bradicinesia. Acinesia (Falta o pérdida del movimiento). 
  • Oculomotor:  Alteración en la fijación de la mirada
  • Dorsolateral: Se relaciona con actividades puramente cognitivas como la memoria de trabajo, la atención selectiva, la formación de conceptos o la flexibilidad cognitiva. También hay una pulsión disminuida y un estado de ánimo deprimido. Síndrome disejecutivo (también como síndrome prefrontal, se caracteriza por trastornos del área cognitiva, de memoria y de la conducta, presentando manifestaciones de agresividad, falta de atención y pérdida de inhibiciones, entre otras).
  • Orbitofrontal: Presencia de comportamientos de desinhibición, déficits atencionales por susceptibilidad a la interferencia, y despreocupación por las normas sociales.
  • Ventromedial: Se asocia al procesamiento de señales emocionales que guían la toma de decisiones hacia objetivos, fundamentados en el juicio social y ético.
  • Cingulado anterior: se relaciona con la Apatía y Acinesia.

Lesiones en los lóbulos parietales y sus manifestaciones

  • Corteza somatosensitiva primaria: Astereognosia (dificultad para reconocer los objetos al tacto). Se asocia con la integración de los estímulos somatestésicos para el reconocimiento y el recuerdo de la forma, la textura y el peso.
  • Áreas posterolaterales al giro poscentral: generan relaciones visuoespaciales e integran estas percepciones con otras sensaciones para crear la conciencia de las trayectorias de los objetos en movimiento. Estas áreas también median la propiocepción (la conciencia de la posición de las partes del cuerpo en el espacio).
  • Partes del lóbulo medioparietal del hemisferio dominante: intervienen en capacidades como el cálculo, la escritura, la orientación izquierda-derecha y el reconocimiento de los dedos de la mano. 
  • Lóbulo parietal no dominante: integra el lado contralateral del cuerpo con su entorno y permite a las personas tener conciencia de este espacio ambiental. Algunos pacientes pueden perder la capacidad para realizar tareas motoras aprendidas (por ej. vestirse, otras tareas bien aprendidas; déficit espacial-manual denominado apraxia).

Lesiones en los lóbulos temporales y sus manifestaciones 

Estos lóbulos, incluyen la percepción auditiva, los componentes receptivos del lenguaje, la memoria visual, la memoria declarativa (fáctica) y la emoción.

Los pacientes con lesiones del lóbulo temporal derecho habitualmente pierden la capacidad para interpretar los estímulos auditivos no verbales (por ej., la música). Las lesiones del lóbulo temporal izquierdo interfieren mucho con el reconocimiento, la memoria y la formación del lenguaje.

Lesiones en los lóbulos occipitales y sus manifestaciones 

  • Es la primera zona de la neocorteza a la que llega la información visual.
  • Incluyen a la corteza visual primaria y a las áreas visuales de asociación.
  • Las lesiones de la corteza visual primaria conducen a una forma de ceguera cortical; en una forma, conocido como síndrome de Anton, produciendo que los pacientes se vuelvan incapaces de reconocer los objetos con la vista y generalmente no tienen conciencia de su déficit, y a menudo fabulan descripciones de lo que ven.
  • Tambien los pacientes pueden experimentar alucinaciones visuales, que a menudo consisten en líneas o mallas de color superpuestas sobre el campo visual contralateral.

Tratamiento de las Funciones Ejecutivas 

En la actualidad, los programas de rehabilitación para personas con alteraciones de las funciones ejecutivas se llevan a cabo como parte de un programa de rehabilitación integral, que incluye terapia física, terapia ocupacional, terapia vocacional, psicoterapia, trabajo con familias y cuidadores, y tratamiento farmacológico.

El objetivo principal de los programas consiste en ayudar a los pacientes a mejorar sus problemas en:

  1. la iniciación, secuenciación, regulación e inhibición del comportamiento
  2. la solución de problemas 
  3. el razonamiento abstracto 
  4. las alteraciones de la autoconciencia de la enfermedad

La intervención sobre las funciones ejecutivas tiene como objetivo alcanzar la mejor adaptación posible del individuo a la vida cotidiana a partir de la optimización de los procesos cognitivos que permiten el control y la regulación de la conducta.

La selección de las técnicas y estrategias terapéuticas más apropiadas dependerá, entre otras variables, de la naturaleza y de la gravedad de los déficits ejecutivos, así como de la capacidad del sujeto para percibir la magnitud y las repercusiones de tales déficits en su vida cotidiana.

Las estrategias compensatorias se centran en enseñar o entrenar a la persona a utilizar estrategias alternativas o ayudas externas que le permitan realizar las actividades de la vida diaria, evitando así las dificultades que podrían surgir como consecuencia de los déficits ejecutivos. A continuación se recogen algunas propuestas para facilitar al individuo con déficits ejecutivos la realización de actividades que requieren de control ejecutivo:

Actividades que requieren de control ejecutivo:

  1. Escoger las formas menos complejas de la actividad que se va a realizar.
  2. Simplificar la actividad condensando o eliminando pasos que no sean imprescindibles.
  3. Establecer metas bien definidas.
  4. Utilizar ayudas externas que permitan reconocer y completar cada uno de los pasos que componen una tarea determinada (p. ej., listas).
  5. Estructurar aquellas situaciones que no lo están.
  6. Establecer objetivos y después desglosar una serie de actividades que sirvan para alcanzar dichos objetivos.
  7. Elaborar horarios que ayuden a organizar el tiempo.
  8. Utilizar agendas para planificar las actividades diarias.
  9. Dividir la tarea en sus diferentes componentes y presentarlos de uno en uno.
  10. Proporcionar instrucciones simples y claras que ayuden  a estructurar y ejecutar la tarea (repitiendolas cuando sea conveniente).

Para conseguir unos resultados óptimos, el sujeto debe participar activamente en el proceso rehabilitador desde el primer momento, no sólo aprendiendo a utilizar las técnicas o estrategias enseñadas, sino también entendiendo el propósito y la razón de las mismas.

El individuo no ha de utilizar las estrategias aprendidas a modo de “recetas”, sino que debe ser capaz de reconocer la situación apropiada en la cual aplicar las técnicas aprendidas.

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