Orientación temporal, espacial y personal: Una función cognitiva esencial

Orientación en las funciones cognitivas

Orientación temporal, espacial y personal: Una función cognitiva esencial

La orientación está dentro de las funciones cognitivas son el conjunto de procesos mentales que nos permiten entender e interaccionar con el mundo.

Las mismas están conformadas por la memoria, el pensamiento, la orientación, la atención, la visopercepción, las praxis, las funciones ejecutivas, la comprensión, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje, el razonamiento y el juicio. Estas pueden verse afectadas en diferentes enfermedades o condiciones médicas.

En los procesos neurodegenerativos es muy frecuente el deterioro continuo de varias funciones mentales, lo cual se manifiesta en una disminución de las capacidades intelectuales, déficits cognitivos múltiples, cambios psicológicos y de comportamiento en las personas que la padecen.

Que es la orientacion temporal

En términos generales, se denomina orientación a la capacidad de saber acerca de uno mismo en relación con el ambiente. Es decir, al complejo de funciones cognitivas que en conjunto, permiten que las personas se den cuenta a cada instante de la situación en la que se encuentran en ese momento.

Es producto de la apercepción (asimilación y transformación de la experiencia percibida) y elaboración de las experiencias vividas, lo que permite que tengamos conciencia de nuestra propia persona y de nuestra situación en el tiempo y espacio. 

La orientación hace posible que un individuo capte la información encontrada en su entorno, dentro del marco de referencia correspondiente en relación al calendario, al espacio geográfico y a sus datos biográficos. Por ello, la misma es esencial para la adaptación y para la vida práctica en general.

Trastornos en la Orientación

Los trastornos que afectan estas funciones pueden traducirse en una desorientación total o parcial, debido a que para que un individuo presente su orientación conservada, es necesaria la integridad de los órganos sensoriales y un estado óptimo de todas las funciones cognitivas, sobre todo de la atención, la percepción y la memoria.

Si alguna de estas sufre alguna alteración, se verán sus efectos en la capacidad de orientación del individuo. 

Entonces, una adecuada orientación en un individuo implica la presencia de ciertas condiciones previas, como consciencia y percepción sensorial intactas, sumado a atención y memoria conservadas.

Sin embargo, es importante aclarar que puede haber déficit significativo en otras funciones sin que aparezcan trastornos específicos en la orientación.

La desorientación entonces, es un síntoma de afección mental que puede aparecer en pacientes que padecen estados de confusión o algún tipo de demencia, caracterizado por la pérdida de la capacidad de situarse uno mismo en el espacio y en el tiempo.

Sin embargo, es importante destacar que la afectación de la orientación no es un síntoma patognomónico de un tipo exclusivo de trastorno degenerativo o transitorio, sino que es habitual en cuadros en que se sospecha daño cortical o de estructuras subcorticales, es por ello que la misma es bastante frecuente en las enfermedades de origen neurológico.

Orientación
Tipos de orientaciones

Clasificación de la Orientación

Esta función psíquica puede ser dividida en dos grandes grupos que se diferencian entre sí: orientación alopsíquica y orientación autopsíquica.

Ambas están a cargo del lóbulo parietal, aunque existe una disociación hemisférica, ya que la orientación autopsíquica, que está  más directamente ligada al esquema corporal está a cargo del lóbulo parietal izquierdo, mientras que la orientación alopsíquica está regulada por el lóbulo parietal derecho.

1) Orientación Alopsíquica:

  • Orientación en el tiempo (temporal): se refiere a la capacidad de saber el momento en el que se vive y de situar hechos pasados, es decir está relacionada con la apreciación de la sucesión del tiempo.

    Esto se explora preguntando la fecha actual, la hora, el mes, la estación, el año y cualquier referencia cronológica que sea relevante para cada caso. Se debe ser cuidadoso al realizar este tipo de preguntas y evaluar el grado de lucidez e instrucción de la persona.
  • Orientación en el espacio (espacial): hace referencia a la orientación en el espacio, al reconocimiento del entorno, de las magnitudes, formas y distancias de las cosas entre las cuales vivimos y nos movemos, la localización de las cosas y la lectura de planos y mapas.

    Para evaluarla se puede preguntar por la distancia de la persona respecto de los objetos y el volumen de los mismos.
  • Orientación de lugar: Implica el reconocimiento de un lugar específico, por medio de recuerdos anteriores (función de la memoria). Las preguntas deben estar dirigidas al lugar en el que se encuentra en ese momento el paciente, el nombre de la ciudad, la calle donde vive, entre otras. 
Orientación Alopsiquica que es

2) Orientación Autopsíquica: 

  • Orientación de persona: Se diferencian a su vez dos tipos, la orientación sobre la propia persona y la orientación sobre las personas del medio ambiente. Con respecto a la primera, se trata de saber quién y qué es uno mismo, como así también tener una visión de lo actual y de lo pasado en relación a ello.

    Para ello, se indaga tanto el nombre del paciente, su edad y su profesión como información de sus familiares en relación a sus respectivas edades, fechas de nacimiento, entre otras. 
  • Orientación somatopsíquica: es la referida al propio cuerpo y a ella pertenecen la conciencia de enfermedad, sensación de enfermedad y noción de enfermedad. 

Orientación Autopsiquica que es

Exploración de la Orientación

La evaluación de la orientación en tiempo y espacio en un paciente, se realiza generalmente por medio de preguntas específicas en las entrevistas previas a la administración de técnicas.

Sin embargo, la exploración no tiene que hacerse siempre directamente mediante interrogatorios, sino que puede deducirse a través del diálogo y de la observación del comportamiento del mismo.

También hay que tener en cuenta que no siempre están igualmente afectados todos los componentes de la orientación (temporal, espacial, personal).

Rehabilitación neuropsicológica de la Orientación

Existe una técnica específica que tiene como objetivo rehabilitar la orientación en aquellos pacientes en los que se encuentra afectada, en especial para los que padecen de algún tipo de demencia. Se denomina Terapia de Orientación a la Realidad (TOR) y es la más clásica de este tipo de intervenciones.

Se desarrolló como una técnica para mejorar la calidad de vida de las personas con demencia, trabajando sobre sus problemas de memoria y déficits cognitivos.

Implica presentarle al paciente información relacionada con la orientación en tiempo, espacio y persona, lo cual puede proporcionarle una mayor comprensión de aquello que lo rodea y producir un aumento de la sensación de control, de autoestima y mejorar la socialización del paciente. 

El objetivo de este abordaje entonces, es reducir el impacto de la desorientación temporal, espacial, personal, biográfica y social por medio del suministro constante de información que facilite la orientación y de claves externas que permitan optimizar el rendimiento.

A su vez, busca estimular las habilidades comunicativas mediante actividades cognitivas de interacción social y debate, combinadas con el uso de pautas y pistas para ayudar a la memoria.

De esta manera, el paciente recibe repetidamente datos básicos acerca de la realidad, como la fecha, el momento del día y la estación del año, con la idea de que esto le permita una mejor comprensión de su entorno.

Para ello, es importante que la información sea brindada de forma clara por medio de la voz, de la mirada y del contacto físico. También pueden utilizarse diferentes recursos como relojes, calendarios y dibujos. 

¿Cómo se trabaja la Orientación en pacientes?

La Orientación a la Realidad se trabaja en sesiones y puede ser de manera individual o en grupo. En ellas, se deben trabajar aspectos concretos de la orientación, del entorno y realizar estimulación cognitiva en sesiones de 30 a 60 minutos.

Es necesario tener en cuenta que esta terapia no es aconsejable si el paciente no es consciente de sus dificultades o presenta un grado de deterioro avanzado, ya que puede ocasionar consecuencias negativas y ser contraproducente

Es por ello, que sólo se debe trabajar la orientación si la capacidad del paciente lo permite y si se muestra interesado en sentirse orientado.

By: Clara Espeche – Martín Jozami

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