Estimulación Cognitiva del Accidente Cerebrovascular (ACV)

Estimulación cognitiva

Estimulación Cognitiva del Accidente Cerebrovascular (ACV)

A lo largo del ciclo vital, las funciones cognitivas experimentan una serie de cambios.

Estos cambios pueden traducirse por la presencia de alteraciones cognitivas o pérdida de memoria, que interfieren en el habitual funcionamiento de una persona, la cual se verá impedida de realización de actividades complejas. 

De esta manera, los adultos mayores tienen un riesgo mayor de padecer alguna enfermedad que repercute en el estado de su cognición, aumentando generalmente cuando las condiciones ambientales son poco estimulantes.

Es por esto, que se destaca la importancia de la Estimulación Cognitiva, la cual implica un proceso destinado a mejorar la calidad de vida de las personas, las cuales tengan que transitar por todo el procedimiento de estimulación de las funciones cognitivas, que son: la atención, memoria, comprensión, orientación temporal, espacial.

  • Es sumamente necesario realizar intervenciones que brinden una adecuada adaptación y soporte del adulto mayor a los cambios ambientales, suministrando mecanismos para que adquieran estrategias compensatorias y le ayuden a mantener su competencia social.
  • Surge además, la importancia de la intervención multidisciplinaria, e interdisciplinaria y no solamente de tipo farmacológico o médico.

En relación al área cognitiva, la rehabilitación es un proceso personalizado a través del cual las personas que se encuentran limitadas, debido a una enfermedad o lesión, trabajan junto a profesionales, familiares, miembros de una comunidad, para lograr alcanzar el mejor estado de acuerdo a sus posibilidades, de bienestar físico, psicológico, social y vocacional posible.

¿Por qué es importante la estimulación cognitiva?

La estimulación o rehabilitación cognitiva implica un conjunto de técnicas o procedimientos utilizados, con el fin de conseguir el máximo rendimiento de las capacidades cognitivas de la persona, con la posterior repercusión funcional y adaptación social, familiar y laboral.

Es así que, la rehabilitación cognitiva se aplica en numerosas patologías, entre ellas las enfermedades neurodegenerativas, el daño cerebral traumático, accidentes cerebrovasculares, tumores cerebrales o la epilepsia.

Los objetivos iniciales de la rehabilitación varían en función de la gravedad de la lesión, de los factores pronósticos de recuperación de las funciones y de la evolución del cuadro.

Objetivos de la estimulación cognitiva

  • Restauración: Se interviene directamente sobre las funciones alteradas con el fin de alcanzar el rendimiento esperado, lo más parecido al funcionamiento premórbido.
  • Compensación: Es aplicada cuando se ha detectado una incapacidad para restaurar la función alterada. Se utilizan funciones o habilidades preservadas, para poder compensar las deficitarias.
  • Sustitución: Se utiliza cuando ninguna de las anteriores es aplicable, ya que las funciones están severamente deterioradas y no es posible su recuperación o compensación. En esta, se usan mecanismos externos que posibilitan sustituir la función perdida (agendas, alarmas, diarios, anotaciones, etc), minimizando el impacto del déficit en la funcionalidad y autonomía de la persona.

Funciones cognitivas y Estimulación neurocognitiva en el Accidente cerebrovascular

  • Atención y Concentración: Ambas, si bien se encuentran directamente relacionadas (una depende la otra y viceversa) y existen diferentes tipos, pueden definirse de la siguiente manera:
  • Atención: como la capacidad de seleccionar la información recibida a través de los sentidos, la cual que nos permite dirigir y controlar los procesos mentales.
  • Concentración: es la capacidad de mantener la atención focalizada ya sea sobre un objeto o sobre alguna actividad que se esté realizando.

En la mayoría de los casos de ACV, las personas evidencian alteraciones en los procesos atencionales y de concentración. Las manifestaciones más comunes que dan cuenta de esto son: Desorientación viso-espacial, Confusión, Somnolencia, y Amnesia. 

Para llevar a cabo la evaluación y rehabilitación, el análisis de ambas es imprescindible, ya que son procesos básicos y necesarios para el habitual funcionamiento cognitivo general.

De esta forma, si se logra diagnosticar de manera precisa el tipo de déficit atencional, se puede definir el objetivo del tratamiento con mayor exactitud.

Para esto, no sólo se dispone de test específicos, sino que se debe pensar en los procesos atencionales implicados en pruebas destinadas a valorar otros procesos cognitivos.

Es así que no sólo debe ser evaluada mediante pruebas de atención, sino que a lo largo de toda el proceso se debe realizar una valoración a través de pruebas destinadas a examinar otros dominios cognitivos, y a través de la conducta del paciente.

La atención, interactúa con otros procesos cognitivos, como la percepción, la memoria, la planificación de la conducta, el lenguaje y la orientación en el espacio.

Sin atender a la información del entorno y mantenerla en nuestra mente no se puede recordar o utilizar dicha información para ayudar a resolver problemas y guiar a una conducta.

Memoria

Es definida como la habilidad para asimilar, almacenar y recuperar información.

La asimilación de la información es el estadio de codificación de la misma; la retención de la información es el estadio de almacenaje; y el acceso a la información cuando se precisa corresponde al estadio de recuperación.

La mayoría de las personas luego de los ACV, presentan alteraciones en la memoria: Amnesia Anterógrada (incapacidad para adquirir nuevos conocimientos, es decir se encuentra implicada la memoria de corto plazo). 

Para su tratamiento es imprescindible una evaluación detallada y completa, que incluya una valoración cognitiva completa, incluyendo la memoria, con el objetivo de conocer los puntos fuertes y las debilidades del funcionamiento cognitivo del paciente.

La rehabilitación de la memoria puede ayudar a las personas a compensar, eludir o reducir su problemática y de este modo sobrellevar más eficientemente las tareas de la vida diaria en un entorno apropiado.

Lenguaje

Como se sabe, el lenguaje es la habilidad que tenemos los seres humanos para poder comunicar a otros, una ilimitada combinación de ideas, mediante una corriente muy estructurada de sonidos.

Requiere las habilidades motoras que controlan el habla, el lenguaje gestual, la memoria,y  la abstracción, etc.

Puede afectar a la expresión y a la comprensión, así como a los niveles semántico, fonológico, morfológico y sintáctico del lenguaje, y tiene una gran variabilidad según el volumen y la localización de la lesión.

Luego de un ACV, la alteración en el lenguaje puede manifestarse como una Afasia (dificultad o incapacidad para comunicarse mediante el habla); los tipos que más se dan según la zona afectada, son:  Afasia Global- Afasia de Broca y de Wernicke- Afasia de Conducción- Afasia Semántica- Afasia Amnésica- Anomia- Jergafasia.  

Objetivos de la evaluación general para el tratamiento del lenguaje

Los principales objetivos de la evaluación general para el tratamiento del lenguaje, giran en torno a la estimulación de las funciones cognitivas básicas, estimulación del lenguaje, como también favorecer y proporcionar estrategias de comunicación funcional a los pacientes (dibujos, palabras o frases escritas, pedir al interlocutor que hable más despacio lenguaje de señas, etc). 

Es clave la intervención en conjunto con la familia ya que asegura una información completa sobre los déficits que contribuirá a su adaptación, y serán de gran ayuda para que el paciente aprenda a comunicarse.

  • Apraxias y Agnosias: cuando una lesión cerebral afecta a estas capacidades, la persona puede mostrar dificultades para distinguir objetos cotidianos, reconocer caras y personas, realizar correctamente las secuencias de movimientos voluntarios, etc. Todo esto, ocurre posterior a sufrir un accidente cerebrovascular.  
  • Agnosia: son alteraciones en el reconocimiento e identificación de los estímulos percibidos sensorialmente. Pueden ser auditivas, visuales, táctiles, olfatorias. 
  • Apraxia: es una alteración en la programación del movimiento voluntario, aprendido e intencional. Las más frecuentes, luego de un ACV son la Apraxia verbal, motora y construccional.
  • Funciones ejecutivas: en la exploración de las funciones ejecutivas podemos distinguir dos tipos de medidas: directas e indirectas. Las medidas de evaluación indirectas son las tradicionalmente utilizadas, las pruebas neuropsicológicas con el fin de analizar las funciones cognitivas subyacentes al comportamiento.

    Mientras que las medidas de evaluación directas son aquellas que permiten valorar el impacto de la disfunción cerebral y los déficits neuropsicológicos sobre la capacidad de independencia funcional y la adaptación psicosocial. 

Se debe tener en cuenta que luego de presentarse un ACV, la persona experimenta una serie de cambios en su comportamiento habitual (desinhibición, aislamiento, etc), lo cual también en su estado anímico (depresión, ansiedad, etc).

La intervención sobre las funciones ejecutivas, tiene como objetivo alcanzar la mejor adaptación posible del individuo a la vida cotidiana a partir de la optimización de los procesos cognitivos que permiten el control y la regulación de la conducta.

By: Ángeles Godoy – Martín Jozami

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