Síntomas del Alzheimer: Conceptos y factores de riesgo

Síntomas del alzheimer

Síntomas del Alzheimer: Conceptos y factores de riesgo

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

Los síntomas del Alzheimer (EA) representan una forma de demencia que se produce por una disfunción cerebral que origina una profunda disminución de la capacidad intelectiva en los individuos que la padecen.

En primer lugar, es fundamental tener en cuenta que presentan predominante trastornos de la memoria y la orientación espacial. Es por esto que se considera de suma importancia estudiar el Alzheimer: conceptos, factores de riesgo y síntomas.

Se trata de una enfermedad neurológica que se caracteriza por una atrofia cerebral difusa. Esto tiene como consecuencia la disminución del tamaño y de la actividad fisiológica del cerebro.

Es una demencia progresiva y degenerativa que destruye la red nerviosa de las neuronas del cerebro. Estas hacen referencia a las unidades estructurales del sistema nervioso.

En efecto, su función consiste en procesar y codificar la información de lo que pensamos, sentimos y recordamos para transmitirla a otras partes del mismo por medio de las sinapsis.

En la EA se va disminuyendo el número de sinapsis hasta llegar al punto en que el cerebro no puede asimilar de forma adecuada la información que le llega del entorno. La etiología de la Enfermedad de Alzheimer es desconocida y no se debe a causas o agresiones identificables.

La misma se origina con más frecuencia en personas con antecedentes
familiares y con edad avanzada, llegando a afectar al 1-2% de la población de
65 años
y su número se duplica cada cinco años. Es la forma más común
de demencia, ya que representa alrededor de un 60% y un 70% de
los casos. Además, es una de las principales causas de discapacidad y
dependencia de las personas mayores. Por último, el desarrollo de la enfermedad ocurre de
forma progresiva, siendo la duración media de 6-8 años.

Distribución de tipos de demencia

¿Cuáles son los síntomas del Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer afecta directamente a las funciones cognitivas, como la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el lenguaje y el juicio. Es decir, que genera un deterioro continuo de varias funciones mentales, lo cual se manifiesta por una disminución de las capacidades intelectuales. Además, hay presencia de déficits cognitivos múltiples, cambios psicológicos y de comportamiento en las personas que la padecen. Esto genera como consecuencia producen una alteración de sus capacidades sociales y laborales.

Los signos y síntomas frecuentes en la EA se pueden clasificar en cinco grupos:

  • Memoria: olvidos, repetición de preguntas e historias, pérdida de objetos o colocación de objetos en lugares erróneos y distorsiones de la memoria.
  • Lenguaje: dificultades para encontrar palabras, pausa en las frases y sustituciones de palabras por otra errónea o más simple.
  • Habilidades Visoepaciales: dificultades para aprender una ruta nueva o confusión y desorientación en lugares familiares.
  • Razonamiento y juicio: Toma de decisiones erróneas, dificultades de planificación y ejecución de actividades sencillas.
  • Síntomas psicológicos y conductuales: puede haber presencia de apatía, depresión, ansiedad, irritabilidad y delirios.
Alzheimer Sintomas

Fases de la Enfermedad de Alzheimer

Fases de la enfermedad del Alzheimer

Primera Fase:

El paciente olvida algunas cosas, y cuando se da cuenta de ello se angustia e intenta disimularlo. A su vez, empieza a tener dificultades para expresarse y construir frases con fluidez. También presenta problemas para realizar tareas habituales y por momentos puede desorientarse en tiempo y espacio. Puede haber alteraciones en su personalidad y cambios de humor.

Segunda Fase:

El paciente olvida sucesos recientes, no comprende hechos nuevos y comienza a desconocer a sus familiares y a tener alucinaciones. Pierde gran parte de su vocabulario y le resulta muy difícil expresarse con coherencia. No puede realizar tareas simples, ni ir sólo a lugares debido a que se desorienta y puede perderse. 

Puede presentar ira, enojo o sumisión y dependencia. En esta fase de la enfermedad, la familia cumple un papel fundamental, ya que debe adaptarse a la nueva situación. Esto implica prestar especial atención a todas las necesidades tanto físicas como afectivas del paciente.

Tercera Fase:

El paciente no reconoce a nadie, como así tampoco habla ni entiende lo que se le dice y está totalmente desorientado en tiempo y espacio. Presenta una inactividad casi total y permanece sentado o tumbado. Le cuesta tragar los alimentos y no controla esfínteres.

Tratamiento para síntomas del Alzheimer

El tratamiento de la EA requiere un enfoque multidimensional y se trata de una combinación de tratamiento farmacológico y no farmacológico. El objetivo es que la persona se mantenga activa durante el mayor tiempo posible. Implica tratar al enfermo y a su vez, establecer una buena relación con la familia y los cuidadores. Es esencial apoyarlos y conocer sus necesidades y demandas, como así también promover su participación en el tratamiento. Esto se debe al hecho de que la familia y los cuidadores son la principal fuente de información para la evaluación, el seguimiento e intervención terapéutica de esta enfermedad.

Se considera importante aclarar que no existen tratamientos curativos de la enfermedad de Alzheimer, sino que se busca detener el progreso del cuadro y los resultados que se pueden obtener son variados. Es frecuente lograr detener el proceso y hasta ciertas mejorías, pero son menos eficaces en aquellos casos donde el cuadro se encuentra avanzado.

Es decir, que los tratamientos que se administran buscan mejorar los problemas neurológicos y las alteraciones del comportamiento derivadas de los mismos. Los tratamientos se realizan a través de la terapia farmacológica y de la rehabilitación de las funciones cognitivas superiores.

Tratamiento Farmacológico

El tratamiento tiene por objetivo administrar fármacos que ayuden a que las neuronas funcionen con mayor eficiencia y de esa manera compensar la pérdida continua de células cerebrales que genera la enfermedad de Alzheimer. 

Además, también puede ser necesario administrar fármacos para el insomnio y los síntomas depresivos, ansiosos o psicóticos, como lo son las alucinaciones y los delirios que pudieran aparecer en los pacientes. En todos los casos, las dosis de los medicamentos que se le administren, deben ser exactas e individualizadas, tanto para lograr los efectos beneficiosos buscados como para evitar los efectos secundarios indeseables. Es por ello, que la medicación debe ser revisada periódicamente para ser reajustada en cada estadio evolutivo de la enfermedad.

Tratamiento no farmacológico

Las medidas no farmacológicas para tratar los síntomas del Alzheimer están dirigidas a dar soporte médico, social y afectivo al paciente, a la familia y a los cuidadores.

Las intervenciones que se pueden realizar son variadas y buscan mantener las funciones cognitivas del paciente. Es decir, tratar sus problemas de conducta, disminuir su dependencia y reforzar el núcleo familiar para tratar de mejorar la dimensión humana del mismo, ya que el objetivo final de estas técnicas consiste en mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares y cuidadores.

A la hora de planificar la intervención terapéutica se debe determinar en qué fase de la enfermedad se encuentra el paciente y cuáles son las capacidades afectadas y conservadas. De esta forma se pueden planificar las intervenciones en función de su situación específica, ya que la intervención cognitiva es un conjunto de métodos y estrategias que pretenden mejorar las capacidades o rendimientos del paciente. 

Se considera que es imposible establecer una metodología y materiales válidos para todo tipo de pacientes y entornos socioculturales y por ello las intervenciones son personalizadas. En efecto hay que tener en cuenta muchas variables, teniendo en cuenta la situación de cada paciente y sus familiares y cuidadores. Las propuestas de intervención cognitiva en la EA pueden estar compuestas por diferentes combinaciones de técnicas.

Intervenciones no farmacológicas en síntomas del Alzheimer

  1. Orientación a la realidad: Implica la presentación de información relacionada con la orientación que incluyen, el tiempo, el espacio y la persona.  Esto puede proporcionar a la persona una mayor comprensión de aquello que lo rodea y producir un aumento de la sensación de control y de autoestima del paciente.
  2.  Reminiscencia: consiste en traer a la conciencia las experiencias pasadas y los conflictos sin resolver.
  3.  Ayudas externas de la memoria: libros de notas, diarios, agendas, listas, pizarras y calendarios son una estrategia útil en la rehabilitación neuropsicológica para mantener la funcionalidad de los pacientes. Es importante mantener estos recordatorios siempre en el mismo lugar.
  4. La activación cerebral, la gimnasia mental, el entrenamiento cognitivo y los hábitos de aprendizaje (usando la memoria procedimental) permiten a los pacientes con enfermedad de Alzheimer, incluso moderada, a mejorar su funcionalidad.
  5. Musicoterapia: la música puede ser de utilidad en todos los estadios de la enfermedad, teniendo en cuenta el ritmo y la coordinación, como así también los juegos de activación física y del esquema corporal.
  6.  Las actividades sociales y cognitivamente estimulantes.
  7. La estimulación psicomotriz y el ejercicio físico pueden estimular el desarrollo de neuronas nuevas en el hipocampo y mejorar la función cognitiva y además tiene efectos positivos sobre la salud cardiovascular y el estado de ánimo.

¿Cuáles son los factores de riesgo de los síntomas del Alzheimer?

Factores de riesgo de la enfermedad del Alzheimer

  • Edad: es el factor de riesgo más importante, ya que existe un aumento exponencial de las cifras de incidencia y prevalencia a medida que se cumplen años, siendo del 2% entre la población de 65-69 años y llegando al 32% en los ancianos que tienen 85 años en adelante.
  • Género: las mujeres tienen un riesgo superior de padecer esta enfermedad.
  • Factores genéticos: las alteraciones genéticas son importantes en la aparición del Alzheimer precoz, es decir de aparición antes de los 60 años.
  • Causas tóxicoambientales: el tabaco.
  • Factores nutricionales: la hipercolesterolemia, la deficiencia de vitamina B12 y de folatos, la obesidad, el alcoholismo.
  • Agentes sanitarios: depresión, hipertensión, hiperhomocistenemia,  menopausia y andropausia.
  • Factores socioeconómicos y culturales: existen datos epidemiológicos que sostienen que cuanto mayor sea el nivel educativo que se alcanza en la vida, menor será la probabilidad de sufrir demencia en edades avanzadas.

Se considera importante destacar que ser portador de dichos factores de riesgo no es condición necesaria ni suficiente para padecer la enfermedad, sino que tienen que darse otras circunstancias.

¿Los síntomas del Alzheimer son hereditarios?

Las familias de los pacientes consultan con frecuencia si la Enfermedad de Alzheimer es hereditaria para saber si ellos o sus hijos también la padecerán en el futuro. 

Esta enfermedad es la forma de demencia más común y su incidencia aumenta con la edad pero no es hereditaria, a excepción de unas variantes muy raras.

Estas últimas presentan un porcentaje bajísimo y son conocidas como “familiares”, mientras que la inmensa mayoría de los sujetos que padecen EA presentan la forma denominada esporádica, que no es hereditaria.

En relación a ello, distintas investigaciones han comprobado que entre un 20 y un 40% de los pacientes con Enfermedad de Alzheimer tienen otros familiares que también la han padecido. Sin embargo, este tipo de demencia puede tener múltiples causas y por lo tanto, el origen genético sería una más de ellas. 

El riesgo de desarrollar esta enfermedad a los 65 años es de 1 o 2% pero si un pariente cercano la ha padecido, las probabilidades aumentan a un 8%. Igualmente, ello no implica que necesariamente haya una condición genética, sino que habría mayor riesgo de la presencia de la EA en la misma familia, ya que si bien existen factores que indicarían la existencia de un fuerte componente genético en la EA, es importante la influencia que tiene el entorno porque la misma presentaría tanto, un origen biológico como ambiental.

¿Se puede prevenir la Enfermedad de Alzheimer?

La causa de la enfermedad de Alzheimer es poco conocida, por lo que resulta difícil establecer medidas preventivas. Sin embargo, existe evidencia científica que demuestra que tener hábitos saludables puede ayudar a reducir el riesgo de padecer demencia en la vejez.

Para ello, se debe tener un estilo de vida saludable que incluya practicar ejercicio físico de forma regular. 

Es fundamental, también, evitar el consumo de tabaco y el uso nocivo de alcohol, controlar el peso corporal a través de una dieta sana. Por último, mantener niveles adecuados de presión arterial, azúcar en sangre y colesterol.

Prevención de la enfermedad del Alzheimer

 

¿Por qué es importante diagnosticar y tratar la enfermedad del Alzheimer?

Se considera esencial que los pacientes que presentan EA realicen los tratamientos adecuados debido a diversas razones. La principal de ellas, es que los tratamientos actuales pueden ayudar a mejorar o mantener el estado cognitivo y funcional de la persona, “atrasando el reloj” de la pérdida de memoria en unos 6-12 meses.

Es decir, aunque la pérdida de memoria no puede detenerse ni revertirse, los tratamientos actuales son capaces de mejorar la memoria de los pacientes hasta alcanzar el punto en el que se encontraban 6-12 meses antes.        

Este grado de mejoría puede suponer una diferencia significativa en las vidas de los pacientes. También representan una gran ayuda para las familias y cuidadores.

A su vez, es muy importante el papel que cumple la precisión diagnóstica de la enfermedad, ya que ayuda a definir el pronóstico, facilitando la planificación futura. Finalmente,  la meta principal es mejorar la calidad de vida del paciente.

Rehabilitación Neurocognitiva de síntomas de alzheimer

Además de los puntos comentados anteriormente, corresponde a profesionales especializados en neuropsicología el diseño y la planificación del dispositivo de tratamiento para la rehabilitación neurocognitiva. Dicho dispositivo, se elabora en función de los datos obtenidos en la evaluación previamente realizada.

Cada sesión debe ser elaborada teniendo en cuenta los tiempos de cada actividad, la dificultad y la intensidad. Todo esto debe ajustarse en función de la evolución del paciente, que también debe ser informada mediante documentos escritos, que registren qué funciones cognitivas se trabajaron. El trabajo en rehabilitación incluye:

  • Estimulación neurocognitiva mediante tecnologías (con orientación ecológica).
  • El entrenamiento debe ser realizado por un profesional de la neuropsicología. No es recomendable dejar actividades sin el monitoreo.
  • Las sesiones personalizadas deben adaptarse en función del desempeño del paciente: cualidad de la actividad (juego, simulador, ficha); nivel de dificultad; necesidad de apoyo y/o facilitadores.
  • Monitoreo de actividades protectoras de la memoria y funciones cognitivas.
En terapia neurocognitiva trabajamos en equipo para complir con estos objetivos.
 
 

Terapia Neurocognitiva
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This post has 2 comments

    1. Mil gracias por el comentario Ma Carmen, seguimos trabajando para visibilizar y ayudar al desarrollo neurocognitivo de los adultos mayores

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