Traumatismo Craneoencefálico: Mecanismos y lesiones

Lesiones del traumatismo craneoencefálico

Traumatismo Craneoencefálico: Mecanismos y lesiones

El mecanismo etiopatogénico principal de la lesión que se produce por el TCE considerado moderado o grave es el movimiento brusco de cráneo que genera una aceleración/desaceleración del cerebro dentro del mismo. En este desplazamiento craneal interviene la acción de una fuerza centrífuga dando lugar a que el encéfalo se golpee contra los polos anteriores y posteriores del hueso causando múltiples lesiones tanto contusionales como difusas. 

Tipos de lesiones después de un traumatismo

Los mecanismos por los cuales se produce una lesión en el cerebro después de un traumatismo son diversos y los podemos clasificar en:

  • Lesión focal: este tipo de lesión genera un impacto en un área concreta del cráneo y/o encéfalo produciendo así alteraciones neuropsicológicas secundarias a la de esa zona. El déficit neuropsicológico afectará particularmente a aquellas funciones que interpelen las zonas afectadas para su funcionamiento correcto. 
  • Lesión difusa: esta lesión es causada por una rotura masiva de axones en las áreas subcorticales dada por la brusquedad del movimiento. El daño es producido por el estiramiento y la rotura de los axones que puede ser preponderante en el tronco cerebral, en la sustancia blanca parasagital y en el cuerpo calloso. Sin embargo, no solo los axones pueden verse afectados, los pequeños capilares también pueden romperse produciendo microhemorragias esparcidas a nivel subcortical que serían responsables de algunos déficits en los pacientes. 

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Gracias al avance de la técnica de resonancia magnética por tensor de difusión es posible obtener valores precisos sobre las modificaciones en la conectividad cerebral dado por la lesión difusa.

A partir del mismo se pueden detectar el estado de los principales fascículos y haces de fibras que conectan diversas estructuras cerebrales, como por ejemplo del cuerpo calloso, ya que su reducción es considerada un predictor del daño cerebral incluso en los TCE leves.

Sin embargo, las investigaciones realizadas no han podido demostrar una clara relación entre los cambios en el DTI y la recuperación cognitiva y funcional de los pacientes. 

Lesiones secundarias:

Las lesiones secundarias son aquellos procesos fisiopatológicos que se producen a partir de haber sufrido una lesión primaria, si esta no es controlada, devendrá una lesión cerebral añadida, como es el caso del aumento de la presión intracraneal, las alteraciones neuroquímicas, la degeneración transneuronal, lesiones vasculares dadas por hemorragias o isquemias, entre otros. 

Lesiones terciarias:

este tipo de lesiones refieren a la alteración celular que no es posible de observar en la neuroimagen estructural y que se perciben en cambios en alteraciones en el metabolismo celular o en la neurotransmisión, repercutiendo a la vez en el comportamiento emocional y cognitivo de las personas. 

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Lesiones tras un traumatismo craneoencefálico

Conmoción cerebral:

Refiere a una pérdida momentánea de la conciencia producida por la desconexión momentánea del sistema reticular. Las fuerzas de cizallamiento y de tracción son máximas hasta en el punto en que los hemisferios giran sobre el tronco encefálico a nivel del mesencéfalo, afectando directamente el sistema reticular.

Esas fuerzas junto con el impacto en la conmoción pueden desencadenar un estiramiento de las fibras, en vez de una rotura, por lo cual es cuadro es reversible. La persona recupera la conciencia en poco tiempo y no manifiesta secuelas neuropsicológicas posteriores.

Sin embargo, existe un llamado síndrome postconmocional, que puede durar un par de semanas y caracterizado por una serie de síntomas tales como insomnio, fatiga, pérdida del equilibro, náuseas, vómitos, aumento de la sensibilidad a luces y sonidos, hipersomnia diurna, confusión, pérdida de memoria respecto al accidente, dificultar de atención-concentración, cambio de carácter a irritabilidad y apatía, dolor de cabeza, entre otros. 

Contusión cerebral:

Refiere a una lesión focal que impacta en el cerebro, que puede ser dado por un agente que choca con el cráneo o como consecuencia de la aceleración-desaceleración muy brusca que produce que el encéfalo choque con el cráneo. Las áreas más frecuentes de contusión son los lóbulos frontales y temporales. 

Las contusiones son más graves que las conmociones y pueden provocar cambios estructurales. Tras una lesión como esta, las personas pueden presentar diversos signos neurológicos y neuropsicológicos que irán evolucionando con las horas mientras que la presión craneal, la inflamación y los cambios neuroquímicos vuelvan a la normalidad.

En momentos como estos, el paciente puede sentirse cansado o puede presentar irritabilidad y agitación. Con respecto a síntomas neurológicos, estos varían entre vómitos, cefalea, aumento del tamaño pupilar, perdida de fuerza, entre otros. 

Edema cerebral e hiperemia:

El edema cerebral refiere al exceso o acumulación de agua en el tejido cerebral, mientras que la inflamación cerebral o hiperemia es un aumento del volumen de sangre intravascular producido por la dilatación de los vasos sanguíneos luego del TCE.

Ambos causan un efecto compresivo en las estructuras cercanas provocando así el aumento de la presión intracraneal. Cuando la presión es muy elevada o si se produce sobre el tronco cerebral puede causar la muerte del paciente.

El edema cerebral es posible de detectar con técnicas de neuroimagen estructural como el TAC o la RM y se la identifica por la desaparición o reducción considerable de los surcos corticales y de los ventrículos.

¿Qué es un edema cerebral? – Que es – WebMediums

Hematoma epidural:

El hematoma epidural es producido por la rotura de los vasos sanguíneos que irrigan las meninges, por encima de la dura madre. La sangre queda acumulada en el medio del hueso y la dura madre, ejerciendo una compresión grave. Si la hemorragia es muy grande, puede ser necesaria una evacuación por medio de una cirugía.

Teniendo en cuenta que las arterias meníngeas son de pequeño calibre, la hemorragia es muy lenta, por lo que las manifestaciones pueden presentarse horas después del traumatismo.

Estas lesiones suelen ser más comunes en los lóbulos temporal y parietal. Este tipo de lesiones no son muy frecuentes, y si son atendidas a tiempo no dejan secuelas irreversibles, sin embargo, la mortalidad, según múltiples estudios, es de un 15% a 30% de los pacientes, esto es así, debido a los efectos de la compresión. 

Esta lesión suele manifestarse a partir de un síndrome confusional o por alteraciones mas graves de la conciencia. Las secuelas pueden ser desde una recuperación total hasta déficits más focales secundarios a la compresión de la zona del hematoma, sin embargo, tienden a ser leves y reversibles. 

Hematoma subdural:

Esta lesión se produce por la ruptura de las venas que se dirigen a los senos durales venosos. Se da entre la duramadre y la aracnoides, en el espacio subdural y es el hematoma más frecuente como consecuencia de un TCE.

Se pueden distinguir dos tipos:

  • Hematoma subdural agudo: la hemorragia en este caso se produce rápidamente manifestando signos neurológicos rápidamente. 
  • Hematoma subdural crónico: la hemorragia se produce lentamente, por lo que los signos neurológicos tardan días o hasta semanas en aparecer. 

Hematoma subdural: qué es, causas, diagnóstico y tratamiento

Hemorragia intraventricular:

Tal como lo indica su nombre, la hemorragia sucede en el interior del sistema ventricular, frecuentemente en los ventrículos laterales.

Las secuelas cognitivas suelen ser graves debido a la compresión sobre el sistema límbico, por lo que tiende a producirse alteraciones de la memoria y cambio de carácter. Esta lesión no tiene buen pronóstico y si se afectan los cuatro ventrículos el riesgo de muerte aumenta a un 80%. 

Hemorragia subaracnoidea:

En estos casos la sangre fluye entre la aracnoides y la piamadre debido a una rotura arterial. Frecuentemente, la sangre y el desarrollo a largo plazo de adhesiones fibrosas entre medio de las dos membranas pueden causar una obstrucción de la circulación del líquido cefalorraquídeo (LCR), acompañado por una hidrocefalia secundaria.

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Hematoma intracerebral:

Tal como su nombre lo indica, esta se produce dentro del encéfalo. Está íntimamente relacionado con las contusiones, por lo que tienden a producirse en los lóbulos temporal y frontal aunque, también puede ocurrir en otras zonas tales como el cerebelo y el tronco cerebral.

Sus secuelas están relacionadas con la funcionalidad de la región afectada, sin embargo, suelen presentarse los trastornos de memoria, anomia y alteración de funciones frontales. 

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By: Estefanía Pérez – Martín Jozami

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