Secuelas cognitivas y conductuales del traumatismo craneoencefálico

Secuelas cognitivas

Secuelas cognitivas y conductuales del traumatismo craneoencefálico

Además de las secuelas físicas, los TCE tienen un riesgo elevado de causar alteraciones conductuales, cognitivas y emocionales.

Las áreas frontales y temporales suelen ser las zonas más frecuentes de ser lesionadas luego de un TCE, por lo que las alteraciones cognitivas estarán más relacionadas con estas regiones, es decir, que se verán alteradas:

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Alteraciones y secuelas cognitivas

En ocasiones estas alteraciones pueden afectar severamente el desarrollo del estilo de vida habitual de los pacientes que sufren estos accidentes.

Si bien no puede hablarse de un patrón de déficit específico en el Traumatismo craneoencefálico a partir del tipo de lesión se puede inferir las posibles alteraciones y secuelas cognitivas que se puedan presentar:

  • Las lesiones axonales difusas producirán generalmente alteraciones atencionales, enlentecimiento en el procesamiento de la información, déficits en la memoria, falta de iniciativa, fatiga e irritabilidad. 
     
  • Las lesiones focales configuran una afectación de la regulación y del control de la conducta y de la personalidad, también estaría relacionada con alteraciones neuropsicológicas específicas tales como afasia, agnosia, apraxia o alteraciones ejecutivas debido a la influencia de trastornos cognitivos y de conducta.

Memoria:

Las alteraciones en la memoria son las más comunes y las que más quejas trae de los pacientes o de los familiares de estos.

Luego de los periodos de amnesia las secuelas en la memoria se presentan en diferentes grados, por lo que pueden ser permanentes o reversibles. 

Las áreas comprometidas con los problemas de memoria y aprendizaje son las frontales, temporales y límbicas, el hipocampo también es vulnerable a los efectos de la hipoxia, pero es poco común encontrar un síndrome amnésico completo luego del TCE.

Se afecta más frecuentemente la memoria anterógrada y la capacidad de adquirir nuevos conocimientos.

Por otro lado, la memoria retrograda también puede verse comprometida de manera temporal, es decir, que el paciente puede tener problemas para recuperar información por minutos, horas, días, meses o años, siempre retrocediendo temporalmente desde el momento de la lesión. 

Las alteraciones de la memoria condicionan considerablemente el funcionamiento del paciente en su vida cotidiana. 

Atención:

Otro de los déficits más relacionados al TCE es la alteración de la atención.

La rotura de axones y la lesión de la sustancia blanca producen una proyección hacia el córtex frontal desde la formación reticular, deviniendo una reducción de la conexión entre el sistema reticular ascendente y las áreas corticales en la corteza prefrontal.

Como consecuencia de esto, pueden percibirse alteraciones que afectan a la atención selectiva: a la capacidad de mantener la atención de forma sostenida y también a la capacidad de sostener la atención cuando esta va dirigida a una meta.

Los pacientes suelen mostrar dificultades en pruebas de velocidad y que implican tiempo de reacción, en algunos subtests de la escala de inteligencia de Wechsler (WAIS).

Como en el caso de la clave de números o el de búsqueda de símbolos, tienden a obtener unas puntuaciones muy bajas debido a su enlentecimiento en procesar la información visual.

Tanto el déficit de atención, así como las alteraciones en la velocidad, suelen intervenir a la hora de poner en marcha tareas cognitivas complejas, por lo que son frecuentes las quejas subjetivas por parte de los pacientes de no poder seguir el ritmo, no rendir como antes, verse desbordado por el trabajo, etc.

Funciones ejecutivas:

Las funciones ejecutivas son aquellas aquellas capacidades imprescindibles para la formulación de objetivos, para la planificación y la organización de las etapas y de los medios necesarios para conseguir un propósito, su realización y su control.

Quienes sufren alteraciones en este aspecto pierden espontaneidad y precisan de una guía o de una estructuración externa para llevar a cabo determinadas conductas.

Debido a que son capaces de realizar determinadas acciones solamente cuando se les brinda instrucciones acerca de cómo hacerlo o de los pasos que tienen que seguir, ya que son incapaces de realizar la acción sí mismos.

Gracias a la lesión en los lóbulos frontales empiezan a fallar estas funciones y, resulta pertinente saber que, aunque otras capacidades se encuentren intactas, el daño en esta área puede impedir la correcta interacción de estas habilidades.

Cambios conductuales y emocionales en secuelas cognitivas:

Las lesiones en el córtex frontal orbital y cingular, y en estructuras del sistema límbico son frecuentemente los causantes de estas alteraciones.

Particularmente estos cambios conductuales y de personalidad que se convierten en secuelas cognitivas pueden volverse más intensas con el tiempo y constituyen una de las mayores fuentes de estrés para quienes viven y trabajan con estos pacientes.

Los más frecuentes son irritabilidad, impulsividad, cambios de humor repentinos, egocentrismo, conducta social inapropiada, escasa tolerancia a la frustración, conducta infantil, agresividad, desinhibición y labilidad emocional.

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By: Stefania Pérez – Martín Jozami

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